Erótico — 11 julio, 2016 at 5:21 pm

Cine porno para mujeres

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Nacida en Estocolmo y afincada en Barcelona, Erika Lust es una de las pocas mujeres que dirige cine porno, un género al que quiere llevar “otra ética y otra estética”, alejar de los clichés machistas que lo rodean y convertir en “un estimulante sexual sano y positivo”.EFE

“Estoy harta de esa visión de que una mujer que ve cine porno es mala y de ese cine X hecho por personajes y empresas con las que no comparto casi ningún valor. Yo soy una mujer joven, madre y empresaria y quiero ver películas eróticas que tengan algo que ver con mi mundo y con mi realidad, no con un mundo de mafiosos y prostitutas”, dice, en una entrevista con Efe en Madrid, Erika Lust.

Estas son algunas de las razones por las que ha decidido dedicarse al cine porno para mujeres, un mundo que ahora alumbra a través de un libro que se define como “una guía femenina para entender y aprender a disfrutar del cine X” y en el que advierte que “ha llegado el momento” de que el mundo porno deje de ser “un coto privado” masculino en el que los deseos y fantasías femeninas quedan excluidas.“Porno para mujeres” es el título de este libro, un volumen que Erika Lust ha escrito después de comprobar, a través de sus películas, el interés que el tema suscitaba en personas que, como ella, se sentían insatisfechas por el porno que domina el mercado.

Nacida en 1977, Erika Lust estudió Ciencias Políticas con la idea de trabajar “ayudando al mundo” en alguna organización internacional.“En la universidad me encontré con el feminismo, en la misma época en la que mi propia sexualidad se estaba desarrollando. Vi cine porno y descubrí que mi cuerpo reaccionaba de una forma y mi mente de otra, porque lo que veía no se correspondía con mis valores, la mujer era tratada como un objeto, siempre dispuestas a satisfacer a unos hombres que eran máquinas de sexo”.

En el 2004 llegó a Barcelona para trabajar en el Fórum Universal de las Culturas y en la ciudad condal se quedó para profundizar en otra de sus pasiones, el cine. Trabajó en productoras audiovisuales y estudió dirección de cine mientras “la idea de hacer otro porno” crecía en su cabeza.Así llegó su primer corto, “The good girl”, una pieza con la que “la gente se volvió loca” cuando la puso en circulación en Internet y que dio pie, en el 2006, a “Cinco historias para ella”, una recopilación de cinco cortos, un formato que considera “el mejor” para el género. De esta cinta ha vendido 20.000 copias físicas, sin contar con las descargas en la red, aún no contabilizadas. El año pasado lanzó su segunda película, “Barcelona Sex Project”, una suerte de documental erótico en el que cuenta la historia de seis personajes, tres hombres y tres mujeres, que acaban sus respectivos capítulos con una escena de masturbación. Y es que cree que mientras el cine porno para hombres “trata de penetración y mamadas” sin necesidad de contextos, el hecho por y para mujeres “trata más sobre intimidad y relaciones, busca algo más humano y realista”, sin que por ello se convierta en verdad ese chiste que dice que a las mujeres les gusta que, al final de una película porno, los protagonistas se casen.

Tanto en su libro como en sus películas, Erika Lust pretende dar otra definición de cine porno porque, en su opinión es algo que “funciona como un estimulante, sube la libido e inspira, además de ayudar a erradicar vergüenzas y aliviar sentimientos de rareza porque tenemos tal o cual fantasía”. Algo que “es sano, porque ayuda a tener buen sexo, y está demostrado que tener sexo es bueno para el cuerpo y la mente”.